Hay momentos en la vida en los que simplemente no podemos más. El cuerpo pesa, la mente no se detiene y las emociones nos desbordan.
Te levantas cansada, aunque hayas dormido y las pequeñas tareas del día parecen enormes montañas.
Pueden ser el trabajo, las responsabilidades, las preocupaciones, o incluso emociones que llevamos acumulando durante demasiado tiempo. Como si fuéramos una olla a presión que ha estado conteniendo demasiado ¿Te suena?
El problema es que hemos aprendido a seguir adelante, normalizar esa situación y no tener tiempo ni para hacernos conscientes de que algo no va bien.
En consulta me encuentro con frecuencia con personas que llegan buscando alivio para una dolencia concreta. Y poco a poco, durante el proceso, se dan cuenta de algo importante: llevan mucho tiempo sosteniendo demasiado.
Cuando esto ocurre, utilizo reiki , porque sé que les va a venir muy bien para aliviar el dolor físico que les trae hasta aquí. Que mentalmente van a notar mayor claridad y sobre todo porque energéticamente va a ser un chute.
La energía busca su lugar y se asienta de manera natural, aportando equilibrio y bienestar y es realmente gratificante ver cómo obtienen beneficios.
Te doy un consejo que a mí me ayuda mucho: date tiempo para todo lo que hagas. Respetando tu momento vital, cómo te encuentras en cada momento e intenta hacer las cosas que puedas a largo plazo. Póntelo fácil y haz alguna pausa por el camino.
Recuerda que tu descanso es importante y mereces sentirte bien.
Gracias por ser y estar.


