Cuando todo es caos, el día se complica y las emociones se disparan, es importante tener un lugar que nos conecte con la calma. Un espacio que sintamos seguro y dónde nos encontremos bien.
No necesariamente ha de ser bonito o con detalles en su decoración. Tan solo hace falta que lo prepares con cariño e intención para ese fin.
Hay una serie de cualidades que van a hacer que el espacio te permita concentrarte y eliminar ruido mental, ayudándote a conectar contigo y verlo todo más claro:
- El espacio debe estar ordenado, sin a penas adornos para generar una sensación de calma, sin obstáculos ni distracciones.
- Lugar bien ventilado y oxigenado para respirar ampliamente. De forma en que nos sintamos bien, e incluso podemos poner una velita que nos genere sensación de confort y despierte nuestros sentidos.
- Es importante que el lugar esté en silencio para conectar con la calma y con nosotros mismos. De modo que intentaremos evitar ruidos externos, televisores y personas en ese momento.
- Tendremos siempre en el espacio el material necesario. Puede ser una silla, un cojín en el suelo, alfombra, una mantita y todo aquello que nos inspire. Como he dicho, el resto de la habitación ordenada.
Una vez creado este espacio, busca un momento cada día para parar, al principio 5 minutos, más adelante un poco más. Comienza respirando ampliamente, inhalando y exhalando por la nariz, verás como notas que bajan una barbaridad los niveles de estrés y conectas con la calma.
Posteriormente puedes ir añadiendo técnicas concentrativas y conectando con tu interior. Bajando de la mente al cuerpo y comenzando a entender qué es lo que te hace bien.
Si quieres aprender técnicas útiles de meditación adaptadas a tus necesidades, podemos agendar una sesión y ver qué puedes aplicar para comenzar a tomar ese hábito de manera sencilla y sostenible en el tiempo.
Gracias por ser y estar.


