Hay momentos en que todo se acumula: tareas, decisiones, preocupaciones y de repente te sientes perdido o perdida, sin saber por dónde empezar.
Cuando esto pasa y nos hacemos conscientes de ello, lo primero es parar. Respira, toma distancia y saca todo lo que tienes en la cabeza. O bien escribiéndolo para así poder poner un poco de orden o si tienes confianza con alguien, ponerle palabras y expresarlo. A veces al escribir o poner voz, lo que parecía desordenado en la mente, comienza a tener sentido una vez expresado.
Como si de alguna manera se hiciera más palpable una vez fuera y de esta forma somos más capaces de mover ficha e ir avanzando con mayor claridad.
La confusión es una emoción que nos trae momentos de cambio. La oportunidad de agitar todo lo que hay dentro, elegir lo que queremos y soltar lo que ya no necesitamos. Tómate este momento como algo positivo, que llega porque es momento de cerrar un ciclo y comenzar uno nuevo.
Es importante que priorices, en función de la importancia de los temas que quieras abordar. ¿Qué es más importante para ti en este momento? y ¿Qué puede esperar? y una vez que hayas explorado bien en cómo te sientes irás encontrando el camino.
A mi en estos casos me gusta utilizar la herramienta del coaching. Veo fundamental que la persona pueda expresar con palabras cómo se siente y reflexione sobre su momento actual. Si observo que necesita parar y bajar los niveles de estrés, utilizo también técnicas de mindfulness que puedan ayudarle a bajar el ritmo. Intercalo las herramientas que considero necesarias en función de lo que necesite.
Hagas cómo hagas este proceso, lo importante es que seas fiel a ti y que sobre todo te priorices y aprendas a escucharte. Ten en cuenta que tu bienestar es lo primero y que puedes poco a poco encontrar el equilibrio que necesitas para seguir dando pasos cada vez más firmes.
Gracias por ser y estar.


